Revista Digital de la Unidad Académica de Docencia Superior,
Universidad Autónoma de Zacatecas, ISSN: 2594-0449.

Lemus, Grace. (2026). Comentario sobre el libro "Hermenéutica de la (auto) creación. Diálogo entre hermenéutica, literatura y psicoanálisis" de Sigifredo Esquivel y Caleb Olvera. Revista digital FILHA. Enero-julio. Número 34. Publicación semestral. Zacatecas, México: Universidad Autónoma de Zacatecas. Disponible en: http://www.filha.com.mx. ISSN: 2594-0449.
Grace Lemus. Mexicana. Estudiante de la Licenciatura de Letras de la UAZ. Contacto: escritoradewattpad2309@gmail.com
Commentary on the book "Hermeneutics of (Self-)Creation: A Dialogue between Hermeneutics, Literature, and Psychoanalysis" by Sigifredo Esquivel and Caleb Olvera
"La literatura no es otra cosa que un sueño dirigido" (Borges, 2011, p. 350).
La hermenéutica de la (auto)creación es una caricia para los aspirantes a poetas o literatos y para lectores de letras y artes en general. Los autores Sigifredo Esquivel y Caleb Olvera nos presentan, a manera de invitación y en un ensayo muy amigable, una comparación entre filosofía, psicología y literatura. Considero que entender la literatura es como pedirle a Dios bajar del cielo y explicarnos por qué nos dotó de razonamiento, pero tratamos de darle forma y sentido. Cuando se trata de literatura, nos encontramos en medio de un huracán, donde podemos empaparnos de un sinfín de corrientes, ideas, sueños, pesadillas, delirios y de la mano está aquel aspirante a literato que, cual brújula sin control, está buscando desesperadamente a dónde dirigir sus pasos.
Tomaré como piedra angular a Borges porque, desde mi adolescencia, tuve contacto con la obra del autor (trataré de hacer este trabajo lo más impersonal posible). Se nos plantea en el texto que “El escritor es un hacedor de fábulas, fabulaciones, confabulaciones. Urde la trama de los sueños, ensueños e imaginarios reinos” (Esquivel y Olvera, 2024). El escritor es visto como un creador, la cosa que más nos hace cercanos al creador divino, donde nosotros, a través de nuestra mano, entretejemos mundos, personajes, dimensiones, versos y situaciones, las cuales podemos controlar, ya que el poder está en nuestras manos. A través de nuestra visión inventamos y reinventamos, damos vuelta de tuerca o una vuelta de trescientos sesenta grados. La palabra es un verbo y nosotros la carne: somos un mismo ser. Damos una simbología al mundo y creamos significado y significantes que tengan sentido. La obra en cuestión nos permite leer la literatura en su diálogo con la filosofía de forma más íntima y a la vez, conversacional:
Poesía y pensamiento se entrelazan como dos hermanos gemelos siameses que están tan próximos que les urge separarse, lo más pronto posible, aunque su parecido de familia delata su cercanía consustancial. En medio de la barbarie y la destrucción que ha generado el hombre me intriga la profundidad, belleza y sabiduría de las creaciones humanas como pensamiento y poesía, hay poemas pensantes y pensadores que han cultivado un estilo literario excelso (Esquivel, 2024, p. 10).
No obstante, todo creador literario no nace de la noche a la mañana: si bien algunos nacen con el “talento”, otros se van formando a través de la disciplina y del conocimiento adquirido. Nos volvemos creadores de historias y mostramos la belleza del mundo, el caos, la destrucción; en fin, todo lo relacionado con el mundo. El texto desmenuza que la magia de la creación radica en la memoria: está ahí, el recuerdo prevalece, queda grabado como si fueran marcas de hierro y nosotros nos encargamos de que ese recuerdo tenga aún más peso, sentido, valor e incluso significado. En alguna ocasión llegué a escuchar que solo los valientes se atrevían a leer y los que no tenían temor a Dios escribían, ya que los que escriben pueden dar un nuevo giro al mundo y a su realidad, de manera poética.
Desde que tengo contacto con la literatura (hace ya bastantes años) siempre he dicho que la poesía es de respeto, la novela es de quien quiere sentirse Dios y los cuentistas son los apóstoles. He leído poesía, he intentado hacer poesía, pero simplemente las musas no son las indicadas. “Escribir es nombrar el límite desde sus resonancias cósmicas”. (Esquivel y Olvera, 2024). El papel del creador literario siempre lo he comparado con Dios, por los motivos expuestos anteriormente, porque, al ser uno quien designa el límite, sabemos hasta dónde llegar, qué límite cruzar y sobre qué punto cortar la retirada.
Sin mencionar que, para Borges, la ficción se hace desde el presente (que nosotros, al momento de escribir, cambiemos de tiempo es otra cosa). Además de convertirnos en seres divinos, el escritor busca la manera de transmitir las imágenes correctas al público que lo lee. Un amigo cercano decía que aquello era el mal del artista, que consistía en que la gente entienda dos cosas: que lo que estás percibiendo es un producto ajeno al autor, pero también que entiendas lo que el autor plasmó. Lo cual no siempre sucede, pero esto considero que no tiene nada de malo. Gozamos de una capacidad cognitiva sorprendente, lo cual nos hace merecedores del don de la interpretación en tanto espacio de creación de sí.
El significado que le das a la obra, el cómo te impacta y qué te deja de enseñanza: si es lo que el autor quiso decir, estás del otro lado; pero si es algo aún más complejo y osado, eso también es válido. La tarea del escritor es compleja, pero también lo es la de aquel que recibe la obra. Buscamos una experiencia, pero también enriquecernos de la misma; tenemos hambre de crecimiento y trascendencia, pero también buscamos estar lo más cercano posible tanto con lo divino como con lo humano. Siendo fieles al retrato de nosotros mismos: pensadores autónomos, creativos, imparables, pero, sobre todo, dándonos cuenta de que arte y literatura están ligados, y es una brecha que no creo que haya manera de romper, ya que sus bases están asentadas en la misma esencia del hombre.
Leer este texto me hizo recordarme a mí misma hace ya varios años. También fui una poeta maldita (con lentes incluidos) una cuentista paranoica, una ensayista académica y una novelista de clóset, pero todo ese camino fue construido con años de lecturas, cuentos, fábulas, novelas bestseller, poemas que no entendí en su momento y novelas que consumí y que ahora he vuelto a leer, dándome cuenta de que han adquirido otro sentido para mí; las obras siempre cambian porque uno cambia. Todo esto sin restarle valor al arte, del cual también tengo contacto.
Crecer con un sujeto que pinta cuadros como si hiciera un estofado no deja nada bueno, salvo el hecho de que “El arte es objeto en movimiento” y que este no dejará de moverse mientras el ser humano siga buscando dejar huella en el mundo.
El texto es muy digerible, suave y alude a autores con los que tuve relación y, de alguna manera, me hizo volver a mis veintes y volver a amar la literatura. Creo que el texto tiene la finalidad de hacerte sentir ese contacto, ese primer toque de manos con la literatura: suave, espontáneo, incluso accidental, pero un contacto que deja huella.
Nos recuerda este librito mucho al gran Jorge Luis Borges quien en una conversación sobre su condición docente él se asumía más bien siempre como discípulo:
Osvaldo Ferrari: Una paradoja, Borges, en la que pensé muchas veces, es la que consiste en que usted, habiendo sido muchos años profesor, tiene siempre mayor vocación de discípulo que de profesor; o mayor vocación por aprender que por enseñar.
Jorge Luis Borges: Tengo la impresión de que mis estudiantes me han enseñado mucho. Mi padre decía que los hijos educan a los padres; es la misma idea. Ahora, claro, yo hubiera preferido siempre un seminario. Como profesor he querido mantener la memoria del libro, de su goce (En Diálogo, Jorge Luis Borges / Osvaldo Ferrari, 2023, p. 160).
Borges, Jorge Luis. (2011). Cuentos completos. México: Lumen.
Esquivel, Sigifredo y Olvera, Caleb. (2024). Hermenéutica de la (auto)creación: Diálogos entre Filosofía, Literatura y Psicoanálisis. Zacatecas, México: Universidad Autónoma de Zacatecas / Ediciones de Lirio.
Ferrari, Osvaldo y Borges, Jorge Luis. (2023). Los diálogos. Edición definitiva. Argentina: Seix Barral.