Nube natal

 

Por Rita Vega Baeza
(diciembre, 2007)

 



y verso como una nube que se disuelve ante los ojos de quien —no— la mira y que le atribuye tal figura o tal otra y le dije quédate como una plegaria desde el principio sabíamos que un día el mar nos extraviaría el momento en fuga que le oí como un cuerpo mágico caminando en una plegaria del jardín un ruego suplica un pedido fervoroso y humilde para que me acompañara el tiempo que estuviese en mí provisional paraíso y floto como una nube que se funda ante los ojos de quien la mira y que le atribuye tal figura o tal otra invocación de un enjambre un suplicio nombre una y otra vez esperando que en la repetición mi crepúsculo procediera finalmente un milagro el que me reflectases de tal forma que yo olvidara a dónde regresar todo era un disparate inventado por la consternación y la soledad buscada la desesperación llego sin aviso turbulenta pregunta algo común la vida y quise morir cuanto antes vislumbré lo remoto del cumplimiento de mis aspiraciones sólo la fantasía me tenía en pie pues cualquier razonamiento y una lógica estricta ya me avisaba de mi realidad en bancarrota entonces tendría que ampararme en la ficción con fervor vivir por ella de ahí mis preces hacia la poesía escribo cualquier pasaje nocturna sólo para —no— desvariar estas letras son el signo de la noche señal y sustituto de esta noche desesperación la incertidumbre santa deriva como el clima de mi tierra natal humanando palabras que un día pertenecieron a lo divino cuando la noche es esta hora amarga lo sagrado se deslimita y entonces cualquier vocablo situación o recuerdo de una persona o cualquier ser cobra ese carácter incluso yo misma o aquélla gata sin cola de la Isla de Man que asesinaron dos jóvenes en la puerta de ¿mi casa? las letras o su ausencia invoco entonces nombres nombres comunes rezo nombres oro oro la palabra y tengo frío y talismanes suelo en el agua de lluvia bendita e insurrecta adulterarme cada noche de lluvia fuljo me duelen los nombres