![]() |
||
Jung diagnostica a los dictadores
Entrevista con C. G. Jung por Howard L. Philip (1939)
Traducción: Mario Alberto Cortés |
|
|
La línea que pronosticaste en el diagnóstico de los dictadores se ha cumplido a cabalidad. Ahora, en vista de lo que le ha sucedido a Checoslovaquía, ¿hay algo que quieras agregar a eso? ¿A Checoslovaquía? Sí. Inglaterra le ha extendido una garantía a Polonia. ¿Qué efecto va a tener esto en Hitler? Es algo muy difícil de prever. Hitler no tiene una personalidad psicológica real. Es un individuo cómico. Él no puede hacer una promesa. ¡No existe la persona dentro de él que pueda prometer! Es el megáfono que que vocea el ánimo o la psicología de los ochenta millones de alemanes. Se dice que más de la mitad de los alemanes lo respaldan. Esto es probablemente cierto, pero sólo parte de la verdad, porque él representa la mente inconsciente no sólo de la población de Alemania sino de otros países. Da voz al inconsciente de muchos ingleses y franceses. Algunos checoslovacos se oponen a él pero, al igual que otros muchos al mismo tiempo, sienten un tipo de admiración hacia él. Dicen: “Mira lo que ha logrado. ¿No es el diablo?” En ese sentido admiran el poder. Esto mismo pasa cuando leemos historias de detectives o de gangsters. Una parte de nosotros se identifica aún con los personajes que detestamos. Hitler da voz a lo que quiere y logra lo que se propone.
¿Tiene Hitler una sensibilidad especial? Sin duda. Es como si él poseyera tentáculos nerviosos dirigiéndose a todas partes. Esto lo hace sensible a todos los sentimientos de Alemania. Hitler está en el tipo de medicine-man, místico, vidente. Tiene sobre sí una apariencia de sueño. De hecho éste es su elemento más significativo. No es un líder a la manera de Mussolini. Cuando Hitler habla a los alemanes no les dice nada nuevo, sino sólo lo que ellos quieren oír. Él es el espejo del complejo de inferioridad tan marcado en el pueblo alemán. Una de las razones para esto es que los alemanes son comparativamente una nación jóven. Cuando por fin se convirtieron en una nación unificada vieron que los británicos y los franceses ya eran naciones mucho antes que ellos y que llegaron tarde a la lucha por las colonias, mientras que los británicos y los franceses poseían colonias ricas y todo lo que pertenece a una nación madura. Esto hizo que los alemanes se hicieran resentidos y celosos. Después viene la [primera] guerra mundial, y cuando pierden, Alemania se vuelve más dominada por el complejo de inferioridad. Como los judíos de la antigüedad buscaron un mesías que los liberara, los alemanes han buscado un redentor, y creen que lo han encontrado en Hitler. Hitler es simplemente lo que los alemanes han hecho de él. No puedes darte cuenta de ello con claridad. Es la clave para entenderlo a él y a Alemania. Él es como una máscara, pero no hay nada detrás de la máscara. Has escrito un libro muy importante acerca de los tipos psicológicos. ¿En cuál tipo particular colocarías a Hitler? No lo consideraría un ser humano, porque en lo individual él no es interesante ni importante. Simplemente es un gran fenómeno. Ver a Hitler y a Mussolini juntos, como tuve oportunidad de hacerlo, es una experiencia inimaginable. Mussolini llena el uniforme, pero Hitler ni siquiera queda adecuadamente dentro de su vestimenta. Hitler es en todo una máscara. Mussolini tiene cierta vitalidad. Es un ser humano natural, cálido, áspero, y despiadado. Si dice “no” significa no. Puede hablar como una persona real. Si le dices: “Prometiste hacer algo y mentiste,” probablemente admitirá su mentira y probablemente se sonrojará. Es más humano que Hitler. Sabría que había prometido y que había mentido. Otra diferencia entre ellos es respecto a su ambición personal. En Hitler la ambición ocupa un lugar muy pequeño. Es probablemente verdad que Hitler no poseé una ambición mayor que el hombre oridinario. En cambio Mussolini tiene una ambición mayor que el promedio aunque esto es insuficiente para explicar su fuerza. Él siente que corresponde a las necesidades nacionales de Italia. Hitler no dirige Alemania en esa forma. Es sensible al curso de acontecimientos de su país. Hitler no puede ser entendendido sin considerar los factores inconscientes que juegan un papel en este escenario y de hecho en el mundo. Es cierto que Hitler no se comprende a sí mismo; si lo hiciera no carecería de sentido del humor y no se tomaría tan en serio a sí mismo. Hay muchas maneras en las que las fuerzas del inconsciente juegan su parte. El inconsciente colectivo es un factor real en los acontecimientos humanos. Se necesitarían varios volúmenes para explicar sus ramificaciones. Todos participamos en él. En un sentido es la sabiduría humana acumulada que heredamos de manera inconsciente; en otro sentido implica las emociones humanas comunes que compartimos. Es comprensible, por tanto, que hay una fuerza como el inconsciente colectivo de una nación; en Alemania Hitler tiene un misterioso poder de ser sensible a ese inconsciente colectivo. Es como si él supiera lo que la nación siente en realidad en determinado momento. Hitler ha sacrificado su individualidad, o no posee ninguna en el sentido real del término, de ello sigue ésta, casi total, subordinación a las fuerzas del inconsciente colectivo y puede aprovechar este almacenamiento oculto. Él ha hablado de que puede oír una voz. La voz que oye es la del inconsciente colectivo, especialmente de su raza. Es este hecho lo que hace problemático interactuar con Hitler. Él es virtualmente la nación. Y el problema con una nación es que no cumple su palabra y que no tiene honor, al menos en el nivel del inconsciente colectivo. Una nación como tal, para todos los reclamos de los estados totalitarios, es una fuerza ciega. Si tomas una centena de hombres muy inteligentes, cuando los reunes, se convierten en nada más que una multitud imbécil. La multitud no se eleva al nivel de las inteligencias altas dentro de ella, sino que las características más bajas son las que dominan al grupo. Una forma bajo la cual el inconsciente se aparece al hombre es bajo la figura femenina. De modo similar el inconsciente se personifica a la mujer en la forma de un hombre. Uno de los mayores problemas es conquistar el tipo adecuado de relación con estas figuras en nosotros mismos. Puedes tener estas figuras en las formas. Toma a un individuo totalmente ingenuo y llamará a la figura femenina “Madre” significando su propia madre. Entonces ella morirá, aunque de hecho en muchos hombres, ella nunca muere como fuerza. A menos que el hombre obtenga una relación correcta con esta figura femenina será poseído por ella y esto se convierte en un factor perturbador de desintegración. Hitler nunca ha logrado una relación saludable con esta figura femenina, a la que yo llamo ‘ánima.’ El resultado es que es poseído de ella. En lugar de llegar a ser creativo es consecuentemente destructivo. Esta es una razón por la que Hitler es peligroso: no posee dentro de él las semillas de la armonía verdaderatodas. ¿Puede cambiar Hitler? ¿Puede perder su cualidad impersonal y quizá aún casarse? No es muy probable. Pero se puede esperar casi cualquier cosa de él. Puede volverse y decir algo totalmente diferente de lo que ha dicho antes. Perderá su puesto cuando pierda su voz. Podría suceder, pero no creo que pase. Tampoco creo que se volverá un ser humano normal. Probablemente morirá en su posición.
¿Doctor Jung cómo mantienes la paciencia con nosotros y nuestros pequeños problemas, cuando Europa se está cayendo a pedazos y tienes trabajo de importancia mundial? Es verdad. Pero también lo es que el hombre en paz consigo mismo, que se acepta a sí mismo contribuye en una cantidad infinita al bien del universo. Atiende tus conflictos privados y personales y reducirás una millonésima parte del conflicto mundial. |
||